Tres días son el tiempo ideal para una primera visita a Marrakech: suficiente para empaparse de la medina, descubrir Gueliz, y aun así escaparse medio día fuera de la ciudad.

Día 1: el corazón de la medina

Dedica el primer día a conocer el Marrakech antiguo. Empieza por la plaza Jemaa el-Fna, transformada al caer la tarde en un espectáculo al aire libre. Muy cerca, la mezquita Koutoubia domina el perfil de la ciudad. Por la tarde, adéntrate en los zocos. Alojarse en un riad como Riad Dar Kawkawa, a tan solo tres minutos a pie de Jemaa el-Fna, es una gran ventaja.

Día 2: jardines, palacios y hammam

El segundo día se orienta hacia un Marrakech más verde. Dirígete al Jardín Majorelle, luego al barrio de Gueliz. Como alternativa, el Palacio de la Bahía y las Tumbas Saadíes muestran la arquitectura andalusí. Cierra el día con una sesión de hammam.

Día 3: excursión y última tarde tranquila

El tercer día, sal de la ciudad: una excursión de medio día al valle de Ourika, una escapada al lago de Lalla Takerkoust, o una subida a las montañas del Atlas. De vuelta a media tarde, disfruta de una última noche tranquila en la medina.