Ningún viaje a Marrakech está completo sin visitar sus dos monumentos más emblemáticos: la mezquita de la Koutoubia y la plaza Jemaa el-Fna. Separados por apenas unos minutos a pie, forman el corazón palpitante de la medina.
La Koutoubia, obra maestra almohade
Construida en el siglo XII, la mezquita de la Koutoubia domina la ciudad con su alminar de unos 77 metros. Su nombre proviene de los libreros que antaño tenían sus puestos alrededor. Este alminar sirvió de modelo para la Giralda de Sevilla y la Torre Hassan de Rabat.
El acceso al interior está reservado a los fieles musulmanes, pero los visitantes pueden admirar su fachada desde los jardines que la rodean.
Jemaa el-Fna, plaza declarada por la UNESCO
A pocos pasos se extiende Jemaa el-Fna, reconocida por la UNESCO como patrimonio oral de la humanidad. De día reúne vendedores y encantadores de serpientes; al caer la noche se transforma con puestos de comida, narradores y músicos gnawa.
El mejor momento es al atardecer. Ambos monumentos están a solo 3 minutos a pie del riad Dar Kawkawa.